— Ana, mira esto. Hay una huella digital en la ventana. No es mía.
— ¿Una huella digital? ¿Estás seguro? Dejo mis cosas aquí todo el tiempo. Puede ser mía.
— No, no es tuya. Tengo la foto completa aquí en mi teléfono. La huella es de un hombre.
— Entonces, debes llamar a la policía ahora. No debes esperar más.
— Sí, pero... tengo miedo. Si la policía viene, pueden pensar que yo hice algo malo.
— No digas eso. Tienes que actuar con conciencia. La conciencia te dice que esto es serio.
— Tienes razón. Una persona entró a mi casa sin permiso. Eso no está bien.
— Exacto. Y si esa persona hizo algo malo antes, ya conoce la cárcel. La cárcel existe para personas así.
— Está bien. Llamo ahora. Pero no dejo sola la casa esta noche.
— Yo me quedo contigo. Primero, manda la foto completa a la policía. La huella digital puede ayudar mucho.
— Sí. Y después, con más conciencia y menos miedo, podemos entender qué pasó aquí.
— Así es. La verdad siempre sale. Y si esa persona es culpable, la cárcel es su destino.
— Gracias, Ana. Contigo, no me siento solo en este problema.