Ana y Luis están en un bar. Los dos son jóvenes y son amigos. Ellos hablan... no, ellos dicen cosas de fútbol.
— ¿Tú fuiste al partido? — dice Ana.
— Sí, fui al partido el día antes. Fue muy bueno — dice Luis.
— ¿Tu equipo ganó o no ganó?
— El equipo no quiso perder. Corrió mucho. ¡Había mucho fuego en el equipo!
— Qué bien. Espero que el partido de esta semana también esté bien.
— Sí, habrá otro partido muy pronto.
— ¡Habrá muchos jóvenes allí! Los jóvenes siempre van a ver el fútbol.
— Es verdad. No quiero perder ese partido. Fui la semana antes y fue muy, muy bueno.
— El fuego de ese equipo es muy grande — dice Ana.
— ¡Sí! Vamos juntos.