Ana y Carlos están en el parque una tarde.
—Carlos, ¿has podido llamar a tu madre esta semana?
—No, no he podido. Tengo mucho trabajo. Pero quiero recordar que el viernes es un día muy especial para ella.
—Tienes que recordar esas cosas. La familia es muy importante.
—Sí, lo sé. ¿Y tu familia? ¿Está bien?
—Sí. Mi madre es muy rica en historias. Siempre cuenta cosas de cuando era joven. Es rica en todo.
—Qué bien. Mi familia tiene muchas reglas. Reglas para comer, reglas para dormir… Son demasiadas reglas.
—Las reglas pueden ser buenas. Mi familia también tiene reglas, pero son pocas y claras.
—¿Cuál es el propósito de tantas reglas?
—El propósito es que todos estén bien y se traten con respeto.
—Entiendo. En mi familia hay un tiempo privado cada fin de semana. Solo nosotros, sin ruido. Es un momento privado muy especial.
—Me gusta esa idea. Yo también quiero algo así. Voy a hablar con mi familia esta noche. Y voy a llamar a mi madre también.
—Bien. La familia no siempre es fácil, pero es nuestra.