Hay ocasiones en que el trabajo parece muy difícil. Pensé que era imposible hacer todo en un día. Pero aprendí algo bueno: los problemas grandes parecen enormes al principio. No tienes que hacer todo al mismo tiempo. Puedes hacer una cosa, y después otra, y después otra más.
Cuando tu jefe te pide algo, oye bien antes de empezar. A veces pensé que ya sabía lo que quería mi jefe, pero no era así. Es mejor hacer preguntas cuando no entiendes. Si tu jefe te pide un informe, pregunta exactamente qué quiere. Así no pierdes tiempo.
En muchas ocasiones, el trabajo parece que no tiene fin. Pero si haces una lista de cosas muy cortas, todo parece más fácil. Cuando terminas una cosa de tu lista, pones una marca. Eso se siente muy bien.
También es importante parar un poco. Hay días en que todo parece muy malo porque tu cabeza ya no funciona bien. Sal afuera y camina cinco minutos. Toma agua. Come algo rico. Tu cabeza trabaja mejor cuando tu cuerpo está bien.
Recuerda: en las ocasiones más duras, no pares. Cada problema grande se puede hacer más pequeño si lo cortas en partes. Con calma y con tiempo, siempre puedes seguir adelante.