El lunes por la mañana, la profesora Suárez llegó a su oficina y encontró algo muy extraño. El servidor principal de la escuela estaba apagado. Alguien lo había roto durante la noche. La profesora Suárez no podía creerlo. Ella sintió mucho miedo al ver que todos los archivos del semestre habían desaparecido.
Los estudiantes llegaron a clase y también sintieron la misma sorpresa. Sin el servidor, no podían acceder a sus trabajos. Era el final del semestre y todos necesitaban esos archivos para sus exámenes. Era una situación muy seria.
La directora de la escuela llamó a la policía. Dos agentes llegaron en menos de una hora. Los agentes buscaron por toda la escuela y encontraron algo interesante: una ventana rota en el cuarto donde estaba el servidor. Alguien rompió esa ventana para entrar al edificio. Pero, ¿quién?
Los agentes hablaron con varios sujetos que estaban en la escuela esa noche. Uno de los sujetos era el guardia de seguridad. Él dijo que no vio nada raro. Pero los agentes notaron que él tenía un problema con la profesora Suárez desde el inicio del semestre. Él estaba muy enojado porque Suárez le dio una mala nota a su hijo en el semestre anterior.
La profesora Suárez sintió que algo no estaba bien con la historia del guardia. Ella fue al cuarto del servidor y miró todo con cuidado. Entonces encontró algo pequeño en el suelo: una llave. Era la llave del guardia. Alguien la había dejado ahí sin darse cuenta.
Los agentes hablaron otra vez con todos los sujetos del caso. Cuando le mostraron la llave al guardia, él se puso muy nervioso. Los otros sujetos que estaban presentes vieron claramente que él no sabía qué decir.
Al final, el guardia admitió todo. Él entró por la ventana que él mismo rompió y apagó el servidor. Quería que los estudiantes perdieran sus trabajos del semestre. Quería causar problemas a la profesora Suárez.
Pero su plan no funcionó. El técnico de computadoras encontró una copia de todos los archivos en otro servidor secundario. Los estudiantes pudieron terminar su semestre sin ningún problema. Y la profesora Suárez sintió un gran alivio cuando supo que todo estaba bien.
La escuela contrató a un nuevo guardia. Y el servidor principal recibió mucha más protección. Nadie rompió nada más después de ese día.