Querida Eva,
¿Cómo estás? Yo estoy bien, pero tengo mucho estrés estos días. El trabajo es difícil y hay muchas cosas que hacer. Mi jefe siempre quiere más y más. El estrés no me deja dormir bien por las noches.
Por eso, empecé a ir al gimnasio tres veces por semana. El gimnasio está cerca de mi casa, a solo cinco minutos a pie. Voy por la mañana, antes del trabajo. Cuando salgo del gimnasio, me siento mucho mejor. Es difícil levantarse temprano, pero el cuerpo lo necesita.
Mi vecino Federico también va al mismo gimnasio. Federico es muy simpático y siempre está de buen humor. Ayer, Federico me expresó que él también tiene estrés en su trabajo. Me sorprendió, porque Federico siempre parece muy tranquilo. Me expresó que el ejercicio lo ayuda mucho a sentirse mejor. Creo que tiene razón.
El fin de semana pasado, Federico y yo fuimos al campo. Su familia tiene unas hectáreas de tierra fuera de la ciudad. Son muchas hectáreas, llenas de árboles y flores. Es un lugar muy tranquilo y bonito. Caminamos por las hectáreas durante horas y hablamos de muchas cosas. Fue muy bueno salir de la ciudad por un día.
Yo te extraño mucho, Eva. ¿Cuándo vas a visitarme? Podemos ir al gimnasio juntas y después caminar por las hectáreas de Federico. Él siempre dice que sus amigos son bienvenidos allí.
Hoy por la mañana, Federico me llamó por teléfono. Me expresó que el próximo fin de semana hay una fiesta en su casa. Quiero ir, pero primero necesito terminar mucho trabajo. El estrés sigue siendo un problema, pero poco a poco las cosas mejoran.
Espero que tú estés bien y que no tengas tanto estrés como yo. Escríbeme pronto.
Un abrazo grande,
Ana