Cada lunes, una marea de personas entra al edificio de oficinas de la calle Central. Algunos llegan temprano, con café en la mano. Otros llegan tarde y se meten directamente a su escritorio sin saludar a nadie. Es una escena muy común en cualquier ciudad.
Marc trabaja en el tercer piso. Lleva una chaqueta marrón casi todos los días. Sus compañeros dicen que tiene veinte chaquetas marrones iguales, pero eso no es verdad. Solo tiene tres. Marc llega siempre a las ocho de la mañana y se sienta frente a su computadora con una taza de café negro.
Esta semana, el jefe anunció un cambio importante. La empresa va a reorganizar los equipos. Algunos empleados se meten en pánico cuando escuchan eso. Otros simplemente toman su café y esperan. Marc es de los que esperan.
La nueva maniobra del jefe es simple: juntar a los equipos de ventas y de comunicación en un solo grupo. Es una maniobra que otras empresas ya han hecho antes. Algunos empleados piensan que es una buena idea. Otros no están tan seguros.
— Esta maniobra puede funcionar — dice Marc a su compañera Laura — o puede ser un desastre total.
Laura trabaja al lado de Marc. Ella siempre lleva ropa de colores vivos, nada de marrón. Dice que el color marrón le da tristeza. Hoy lleva una blusa azul y parece tranquila.
— No te preocupes — le dice Laura — . Siempre hay una marea de rumores cuando hay cambios, pero al final todo sigue igual.
Es verdad que cada vez que hay cambios en la oficina, llega una marea de conversaciones en los pasillos. La gente se junta cerca de la máquina de café y habla durante horas. Algunos se meten en grupos pequeños y hablan en voz baja. Otros se meten en discusiones largas frente a todos.
En la sala de reuniones, hay un mapa grande en la pared. Alguien puso una foto pequeña de las Malvinas en una esquina del mapa, no se sabe bien por qué. Marc mira las Malvinas en el mapa cada vez que entra a esa sala. Le parece curioso que estén ahí, tan lejos de todo, en medio del océano. Las Malvinas son islas muy distantes, y a veces él siente que su escritorio también es una isla distante dentro de la oficina.
Al final del día, Marc se pone su chaqueta marrón y se prepara para salir. Laura ya se fue. La oficina está casi vacía. La marea de personas que entró por la mañana ya salió por la tarde. Solo quedan las luces encendidas y el sonido de algunas computadoras.
Marc apaga su pantalla, toma su bolsa y camina hacia la puerta. Mañana va a ser otro lunes. Va a llegar otra marea. Y él va a estar ahí, con su chaqueta marrón y su café negro, esperando a ver qué pasa.